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Isis Carreño cuenta que la velocidad más alta que ha alcanzado en la moto es de 280 kilómetros por hora. Iba en una Ducati. Lo que más le gusta es que cuando está en una carrera no tiene tiempo para pensar en el mundo exterior, por unos intensos minutos se permite olvidar todo. Tampoco vislumbra ninguna caída. El miedo le quita rapidez.

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La piloto tiene una destacada trayectoria a sus 21 años. Fue la primera sudamericana en competir en el circuito europeo y ya fue campeona del GP3 Súper Experto en Chile. En lo que va de temporada, domina con autoridad el Nacional de Velocidad. Puede decir que es pionera en lo suyo. Es la única mujer compitiendo entre hombres.

“Que les gane es algo nuevo para ellos. La mayoría me apoya bastante y agradezco que no haya machismo. Estoy acostumbrada a competir con hombres. Para mí, lo nuevo es correr con mujeres. Cuando corres con hombres, ellos tienen un poquito más de poder o más fuerza, te sientes ‘más pollito’. En cambio, con mujeres es más guerreado. Al ser todo igual, las mujeres son más agresivas”, expresa en conversación con Emol.

Su padre le heredó la pasión por la velocidad. A los tres años le comenzó a enseñar lo básico en una moto de dos ruedas. Pero la niña perdió el equilibrio y se estrelló contra una reja.

La mamá le prohibió volver a practicar. Estuvo casi una década alejada de las motos. Pasó por varios deportes. Patín carrera, patinaje artístico, cheerleading.

Sin embargo, el cuerpo le pedía la adrenalina de correr. Gracias a la tenacidad de su padre logró volver. Su primera carrera oficial fue en Limache. Todavía no dominaba bien la moto. Se cayó en la vuelta de reconocimiento.

“A mi mamá le costó, pero de a poquito se le ha ido quitando el miedo. Yo era la guagua del motociclismo. Tenía 12 años y competía con gente de 30 años hacia arriba”, comenta.

Su papá le veía un buen futuro en el motociclismo. Pero también sabía que en Chile hay pocas posibilidades de crecer. Tomó una decisión importante y difícil. Toda la familia partió a España. Al principio le costó adaptarse en Valencia. Era otro nivel. Pero allá Carreño tiene sus mejores recuerdos. Aprendió más que nunca. Entrenaba toda la semana, en un circuito grande. Le decían que tenía proyección y que era un trabajo a largo plazo. Tenía que quedarse al menos cuatro años. Sin embargo, se devolvió con su familia mucho antes. “Dejamos todo por ir a España. Nos quedamos sin dinero para seguir corriendo allá. Los gastos que tuvimos fueron bastante altos, para lo único que nos alcanzaba era para seguir corriendo acá.

Eso me desmotivó un poco, pensé en dejarlo. Estuve un año más o menos parada”, expresó. Ser piloto en Chile es difícil, asegura Carreño. Pese a los buenos resultados. Ha sido campeona panamericana, latinoamericana y ganó la primera fecha del Mundial de Velocidad en México el 2018.

Estuvo más de un año sin competir. Se dedicó a estudiar (Ingeniera en Construcción) y a vender mascarillas o aceite de motor como independiente.

Recién volvió en Codegua a fines de 2020 con el Team GP3 Pasama. Pero hubo un giro que no esperaba. Está a dos meses de viajar a la Women’s European Cup, competencia que reúne a las mejores motociclistas del “Viejo Continente” y que se disputa en el marco del Campeonato de Italia de Velocidad.

Serán siete fechas. La mayoría de las carreras se disputarán en Italia y otras en Croacia. La primera cita será el 17 de abril en el circuito de Muguello. Se prepara día a día para esa prueba, sin olvidar el otro gran sueño que la impulsa desde niña: el Moto GP.

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