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El astro brasileño fue expulsado en el clásico ante el Marsella.
Neymar vuelve a la carga.  Luego de ser expulsado en el escandaloso clásico entre el PSG y el Marsella, el brasileño hace Hincapié que fue victima del racismo cosa que no se debe tolerar en estos tiempo.
La gran estrella del cuadro parisino asegura que el defensa Álvaro González lo trató de “mono”, lo que llevo a constantes peleas y en un manotazo en la cabeza de parte del delantero al zaguero cuando el partido acababa. Tras sus explosivos mensajes en Twitter poco después del final del compromiso en que fue expulsado, el brasileño publicó un contundente y reflexivo texto muy importante que no pueden dejar de leer..

 

A continuación le mostramos la carta que hizo :

“Ayer me rebelé. Me amonestaron con roja por querer pegar a alguien que me ofendía. Pensé que no podía irme sin hacer algo porque me di cuenta que los encargados no harían nada, o porque no se dieron cuenta o ignoraron el hecho. Durante el partido quise responder como siempre, jugando al fútbol, pero los hechos demuestran que no lo logré. Me rebelé… En nuestro deporte, agresiones, insultos, forman parte del juego, de la disputa, no puedes ser cariñoso. Entiendo a este chico en parte. Todo es parte del juego, pero el racismo y la intolerancia no es aceptable. Yo soy negro, hijo de negro, nieto y bisnieto de negros también. Estoy orgulloso y no me veo a mí mismo diferente de nadie. Ayer quería que los responsables del juego (árbitros, asistentes) se posicionaran de forma imparcial y comprendí que ya no hay lugar para actitudes de prejuicio. Reflexionando y viendo toda la manifestación que sucedió, me entristece el sentimiento de odio que podemos provocar cuando en el calor del momento nos rompemos ¿Debería haberlo ignorado? Hoy con la cabeza fría digo sí. Sin embargo, mis compañeros y yo pedimos ayuda a los árbitros y nos ignoraron… ¡Ese es el punto!. Acepto mi castigo porque yo debería formar parte del deporte limpio, pero espero que ‘los agresores’ también sean castigados.

El racismo existe, pero nosotros tenemos que pararlo, no más, suficiente. El chico era un tonto, y yo actué como un tonto al envolverme en ello. Necesitamos reflexionar que la gente blanca y negra estamos en las mismas condiciones, el daño por la confrontación puede ser muy perjudicial para ambos lados. Ante Dios todos somos iguales. Voy a seguir mi camino, que es jugar al fútbol. Permanezcamos en paz, sabéis de lo que hablo… yo se lo que hice… más amor para todo el mundo”.